ya ves

Y no sé si fueron las pastillas antipsicóticas o la abstinencia de alcohol, o quizá la sangre en la vena que se le fue acumulando de tanto pensar, pero empezó a escribir, alimentó su locura, dijo, tal vez, si no puedo frenarlo, pues, le daré cuerda, y así, lo estrafalario, eso que lo llevo a ser alejado de la sociedad, de repente, lo vuelve comunicativo, activo socialmente, ¡escritor!, toda la vida diciéndonos que era poeta, pero solo hacia paparuleadas, ¡verduras!, ¡por ahí venia la cosa!, tenia que safárcele un tornillo, eso no lo decía, lo que veía, nos inventaba una imagen de santito, de curado, de encausado, estaba bien chapita, pero vió, cómo es la vida, lo chapita, a la luz, es buena mercancía, una vez que representó el papel que la sociedad le había dado, él dejo de verse con malos ojos, se dio vida, ya la tenia, solo que por alguna puta razón se reprimía, ¡mi dios!, era bueno, ¡pero ya no le daban bola!, estaba buscando eso, la aceptación social, tuvo que darse cuenta así, hermano, ¡hay que ser uno mismo!, y cultivar lo suyo, qué decir, si tu jardín ya tiene todo crecido, como vas a talar todo, siempre vuelve, y claro, si es toda una vida, oculta, pero viva, ¡va madre!, ¡viva! y el gil, rompiendo por otra, no se cansaba la sociedad, hasta que se canso, y él también, se cansaron, nos cansamos de la idiotez, ¡el invento!, el invento era uno, del otro, del malo, invento del malo, seguro, cómo va a andar seguro, pobre chico, con lo malo siempre pasa eso, no se llega a ninguna parte, pero bueno, al fin, bienvenido sea, hijo, que siga así, que va bien, eso es, no me afloje, dele no más, que va bien, ea, vaya con dios, ¿eh?, y cuidado de volver a lo bobo, que usted es hombre, ¿eh?, ¿qué dice?, es un amor, ah, da gusto, así me gusta, crezca y traiga más de ese pan a la mesa, por fin, hijo, mil gracias al cielo, ...