somos lo que comemos

qué hacés mirando obsesivamente una serie cómica, aunque no te cause mucha gracia? consumir, supongo que consumir es algo bueno. supongo que algo saldrá, un producto. o lo único que logro es mantenerme en un estado medio? sin crecer por más que tome, como si fuera aire.
de dónde viene, que es lo que es? es televisión lo que veo o veo solo lo que yo soy, mi proyección? será que no estoy consumiendo, sino que a veces estoy en silencio o corto de ideas o muy pensante...
30/7

somos lo que comemos
11/9

qué macana que no podamos más!

el viento del mundo lo producen
ángeles y demonios
con el aletear de sus
alas
en tonos blancos y grises
morados y negros

los ojos viejos como hojas del otoño
corren suerte en las corrientes
vanguardistas y conservadores
por igual
desparramando luz
los soles y las lunas
discos todos
como ventanas de navío
puertas de cristal
dos mundos no se pueden
tocar.

Qué Hacer?



qué hacer? leer o escribir?
los pasos están escritos en cartón
un sonido lejano, suena
una constelación lejana, constela, contagia
consuela, arremete, saca propina
del tazón
a la mesa no le entra otro graffiti
desparramando noticias por las calles
enceradas, sin cabellos,
sin carrera, sin detalles de cómo, porqué
y cuándo no sé
qué decir, digo idioteces

el día y la noche se turnan para
dar de comer al mundo

para mostrarte cómo se conquista con poesía

este poema surgió como ejemplo para
alguien que quería saber cómo la poesía
podía usarse para la conquista amorosa,
por desgracia me costó una amistad,
cosa que lamento; pero de todas formas
es un poema excelente.



me gusta el café lavado
lo empiezo de a besos si quema
y de tragos largos si está tibio
de a ratos preparo demasiado y dejo algo sin tomar
si tengo sed me viene bien frío
como esté
me gusta su olor, su sensación

me gusta tenerlo en mis manos
yo siento su energía, siento
que no me va a lastimar en nada
que es mi amigo, porque yo también
soy como el café lavado
yo también soy tierno
y me gusta saborearlo porque encuentro
mi propia tonalidad,
el matiz

me gusta porque cuando tomo café lavado
estoy siempre pensando en mi vida
en alguna que otra historia
siempre estoy hablando con el café lavado
no es un ritual cualquiera
es el ritual de saber que ya todo lo peor
puede estar por venir pero que él y yo
estamos juntos en ese momento eterno
y que nada puede romper nuestra comunicación

nada puede romper nuestro fuego
ese fuego de salvación, de encontrar una casa
amiga, porque cualquier casa es amiga,
con café lavado,
quizás tu piel sea un poco más fuerte
que los café lavados que estoy acostumbrado a tomar
pero me gusta sentirte a mi lado
me gusta tu piel de café lavado, pero de buen café
me gusta tu pelo de café de bar
me gustan tus ojos de café negro
y me imagino que me gustas
pero es que te comparo con el café
y quizás ame más al café.

Singularidad Cósmica


 

 para Andrés

Las luciérnagas no son estrellas
que se escapan
como una carcajada en medio de la noche.

Las palabras son pájaros que
el viento arremolina
y los ojos como péndulos locos
tatúan lo que pescan.

Así,
va creciendo la panza,
las orejas se vuelven moradas,
la masa se hace galleta.

Descuidos fundamentales, la lengua
ardida en falsas ecuaciones
de agua y fuego, y fuego y agua.
No sabremos
remontar vuelo
hasta pasada la edad de la bestia.

Déjame responder, dijo,
y la pregunta nunca existió.
Vamos talando caminos
y seguimos
en el mismo piso
de tierra y planta.

Así,
va sumando cielos el humo,,
sabemos cada vez menos,
y el pelo sigue creciendo.

La eternidad es una puerta
cerrada,
con llave.


No suspires

Suelta el sedal como un suspiro largo
recoge lo que la vida sembró
en el fondo de un corazón acuático.

No suspires, no suspires,
dice el pez suspirando,
que de suspiros ya tengo llena el alma,
por el amor
de una bella dama en aguas.

Suspira, suspira,
dice ella desde sus ojos negros,
(su deseo es dejarte sin aire).


El ocaso realmente

mamá, los señores de la gomería
me gritan cosas, se me cagan 

de risa

El ocaso, realmente
el ocaso

sombras que te comen
que te intentan
comer
las sombras
el brillo sin vida
de un humor
tan
como una chispa oscura
como un agujero negro
como un pozo de las almas perdidas
ese vacío
esos niños que no saben reír
si destruir
sin destruir lo que les causa gracia
gracias
prefiero
mirarte con mi honda pena
mi honda pena de saber
mi honda pena
inofensiva
que solo
se deja
como en un teatro macabro
el payaso que llora

un día

I

No hay bolsa en el tacho;
El cenicero
Último reducto de las colillas
Comienza a trastornarse,
Piel, madera,
Lluvia de televisor.

II

El ducto no se complace.
La abeja danza autodidacta.

Ella las mataba
Con flechas campestres.

Quince florescencias al día.

Si no muere en el intento.